Portada » Técnica PNL para combatir la inseguridad y el desánimo
PNL

Técnica PNL para combatir la inseguridad y el desánimo

Todos, alguna vez, la experimentamos de forma consciente o inconsciente. La inseguridad es esa voz interior que dice “no sé si podré, si soy lo suficientemente capaz, no soy bueno para enfrentar las cosas nuevas, tengo miedo de esto y de aquello, no me animo, podría fracasar, etc”. Estos pensamientos de autosabotaje se producen debido a que edificamos en nuestra psiquis expectativas irreales, debido a la presión social para que adoptemos una imagen ajena a nuestra realidad.

La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito.

Ralph W. Emerson  (1803-1882)

A continuación te presentamos algunas de los principales factores responsables de generar inseguridad:

  • El diálogo interno negativo. Cuando las personas se mantienen en un diálogo interno negativo comienzan a sentir miedo y a dudar de sí mismos. Te recomendamos leer “Cómo evitar el autosabotaje utilizando un lenguaje adecuado“.
  • Falta de comunicación asertiva. La inhabilidad de comunicarse de una forma asertiva produce inseguridad. Si no puedes expresar tus necesidades y defenderte a ti mismo vas a sentir resentimiento y rabia, y vas a sufrir una tendencia de hacer suposiciones.
  • Una pobre imagen de sí mismo. Si te sientes por ejemplo más segura cuando tienes puesto el maquillaje, que cuando no lo tienes, sufres de baja autoimagen.

En esta oportunidad te presentamos un excelente ejercicio  muy útil cuando piensas que alcanzar tu objetivo es improbable, muy difícil o imposible. La idea principal es que, en determinados momentos de la vida, necesitamos ayuda de alguien que nos apoye, y qué mejor que esta ayuda provenga de nosotros mismos, al utilizar correctamente nuestra mente y nuestros RECURSOS.

En este ejercicio, los RECURSOS toman el rol de mentores o guías a los que les adjudicamos ciertos valores. Pueden ser personajes célebres, familiares, maestros, amigos con influencia positiva en ti y en la construcción de tus valores. Ellos actuarán como RECURSOS durante el ejercicio.

Para llevar a cabo esta técnica debes de tener a mano papel y lápiz, y se recomienda realizarla en un lugar libre de ruidos y de perturbaciones para que así puedas lograr el nivel de concentración necesario para alcanzar los beneficios deseados. Pídele la ayuda a un amigo o familiar para que te lea cada uno de los pasos del ejercicio mientras lo llevas a cabo, y para que en el momento indicado te ayude a establecer un anclaje.

Para deshacerte de la inseguridad sigue los siguientes pasos:

  1. Revive la situación de duda sobre tus capacidades o valores que actualmente presentas. Identifica con detalle lo que realmente te sucede.
  2. Ahora que ya sabes cuáles son tus dudas y los sentimientos que estas generan en ti, ¿aún crees que vale la pena alcanzar tu meta? ¿Es bueno para ti alcanzarla? ¿Sería un logro? ¿Mejoraría tu vida? ¿De qué manera? Si tus repuestas son afirmativas, continúa con el ejercicio.
  3. En este momento piensa en tres mentores o personas que admires, ya sean personajes célebres, imaginarios, miembros de tu familia, amigos, en fin, alguien a quien admiras y en caso de ser gente que conozcas, a la que sabes que les importas.
  4. Marca en el suelo una línea imaginaria que represente tu línea de vida. Coloca tu pasado a la izquierda, el presente frente de ti y el futuro a tu derecha. Toma tres hojas de papel y escribe en una hoja la palabra “presente”, en otra la palabra “pasado” y otra la palabra “futuro”, luego colócalas en el suelo a modo de marca en el lugar correspondiente.
  5. Sobre esta línea de tiempo en el suelo, marca en tu presente el momento de la duda. Métete en ella (asóciate) y respira profundamente. Siente esa duda actual.
  6. Da un paso hacia afuera de tu línea de tiempo. Desde ahí obsérvate a ti mismo dentro de la línea (disóciate), justo antes de que surja la duda, y coloca a tus tres mentores alrededor de ti. Ubícalos de manera que los puedas ver. Si quieres, pon alguno más.
  7. Ahora entra en tu línea de tiempo (asóciate), justo antes de donde marcaste la duda, y colócate en el lugar de cada uno de tus mentores; uno por uno, como si fueras cada uno de ellos. Al ir pasando por cada mentor, dile a esta persona que está enfrente (tú mismo) un mensaje positivo, algunas palabras de aliento o consejo que, de estar ahí, te dirían. Respira profundamente. Toma todo el tiempo que necesites para hacerlo.
  8. Cuando hayas terminado, sal de tu línea (disóciate). Voltea hacia tus mentores y analiza lo ocurrido. Encuentra el mensaje común que resume lo que te dijeron. Respira profundamente y cierra los ojos por unos instantes.
  9. Cuando hayas terminado, sal de tu línea (disóciate). Voltea hacia tus mentores y analiza lo ocurrido. Encuentra el mensaje común que resume lo que te dijeron. Respira profundamente y cierra los ojos por unos instantes.

* Aquí el acompañante del ejercicio debe estar muy atento para tocar el hombro de la persona que lo ejecuta, y en el momento en que la sensación sea más fuerte (ANCLAR), mantendrá la mano en el hombro hasta el final del ejercicio.

  1. Abre los ojos, vuelve a entrar en tu línea de tiempo (asóciate) y escucha nuevamente a tus mentores que envían juntos el mensaje común. Pon atención a lo que ves, escuchas y sientes. Respira profundamente.
  2. Al llegar a tu objetivo ya realizado en el futuro, frota tus manos, levántalas y respira profundamente dando las gracias. Bájalas y pon en palabras cómo te sientes y qué ha cambiado el vivir tu objetivo logrado.

Si las sensaciones de duda o temor vuelven a aparecer, repite desde el paso 9 hasta el 11 tú solo.


También te recomendamos descargar nuestra app VIVET Lite: Afirmaciones, la cual es una excelente herramienta para trabajar con las afirmaciones positivas de forma práctica y sencilla. Descárgala ahora:

2 Comentarios

Haz click aquí para dar tu opinión

    • Hola Ana, por desgracia no tenemos la capacidad y el don para curar enfermedades. Pero nuestro señor Jesucristo tiene todo el poder para poder sanar y limpiar tus pulmones. Eleva tu voz a Dios padre en el nombre de Jesucristo y de seguro verás la misericordia del Señor derramarse en ti.

      Salmo 30

      1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado,
      Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.
      2 Jehová Dios mío,
      A ti clamé, y me sanaste.
      3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol;
      Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.
      4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos,
      Y celebrad la memoria de su santidad.
      5 Porque un momento será su ira,
      Pero su favor dura toda la vida.
      Por la noche durará el lloro,
      Y a la mañana vendrá la alegría.
      6 En mi prosperidad dije yo:
      No seré jamás conmovido,
      7 Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte.
      Escondiste tu rostro, fui turbado.
      8 A ti, oh Jehová, clamaré,
      Y al Señor suplicaré.
      9 ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?
      ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
      10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;
      Jehová, sé tú mi ayudador.
      11 Has cambiado mi lamento en baile;
      Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.
      12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.
      Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

      Confía en Jesucristo y el te mostrará cosas imposibles.

      Que Dios padre te colme de bendiciones y de su infinito amor.